El 23 de noviembre se celebra en Portugal el Día del Bosque Nativo.
Un día que sirve, fundamentalmente, para concienciar sobre la importancia de preservar y cuidar nuestro bosque.
Año tras año, y debido a diversos factores, entre ellos los constantes incendios forestales, la mala gestión forestal y la apuesta por los monocultivos, hemos sido testigos del declive de nuestras especies nativas.
Afortunadamente, cada vez más personas son conscientes de esta pérdida natural y, juntos, intentan contrarrestar este declive. Quienes viven en las zonas más afectadas por los incendios forestales saben que las especies que suelen frenar o impedir el avance del fuego son las autóctonas de la región. Estas son también las que, incluso tras ser devastadas, vuelven a la vida. Es el caso de los alcornoques y las encinas.
Si tuviéramos un plan consciente para combatir los incendios forestales a nivel nacional, crearíamos cortafuegos con especies nativas y no sólo claros sin vegetación en las montañas, como vemos aquí.
Hay muchas especies en grave peligro de extinción. Pero aún hay esperanza de recuperarlas, como el pino silvestre (Pinus sylvestris), el sauce enano (Salix repens), el tejo (Taxus baccata), entre otras... Depende de nosotros, como población consciente, intentar detener este declive. Solo podemos ganar. Juntos somos más fuertes.
Por un mundo mejor. Por un mundo más verde.
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